París, 22 oct (EFE).- El pasaporte biológico individualizado que
permita la detección inducida del dopaje, aparece como la solución
al combate contra el uso de sustancias prohibidas, según las
reflexiones de la cumbre antidopaje que comenzó hoy en París.
Representantes de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), de la
Unión Ciclista Internacional (UCI), del Tour de Francia, de los
equipos ciclistas y de los corredores, se mostraron favorables a
esta herramienta novedosa de lucha contra el dopaje.
El pasaporte, que pretende medir los niveles hematológicos y
urinarios de cada ciclista para detectar cambios que puedan deberse
al uso de sustancias o prácticas ilícitas, podrá estar listo a
partir del 1 de enero próximo.
Para su elaboración serán necesarios al menos seis muestras de
sangre recogidas con un intervalo de al menos una semana, pero para
incrementar su fiabilidad se recomienda que se hagan tres de ellos
antes de la competición, tres fuera de competición, tres por
sorpresa y uno en periodo de reposo, aseguró el profesor Michel
Audran, especialista en la lucha contra el dopaje.
La responsable de la lucha antidopaje de la UCI, Anne Gripper,
explicó que el objetivo es que las informaciones obtenidas a través
del pasaporte puedan ser utilizadas para sancionar ciclistas.
En la actualidad, el seguimiento longitudinal de los ciclistas
tiene una funcionalidad estrictamente sanitaria, por lo que no puede
ser usado para sancionar, sólo para impedir que un corredor tome la
salida de una prueba por su propio beneficio médico.
A partir de la introducción del pasaporte, que será facilitada
por la adopción del nuevo Código Mundial Antidopaje el mes próximo
en Madrid, los datos recolectados servirán también para sancionar a
los ciclistas.
Para el director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, la
adopción del pasaporte es "esencial a partir de enero próximo" para
evitar que se repitan ediciones como la de este año, manchadas por
los casos positivos.
El director general de la AMA, David Howman, aseguró que los
trabajos sobre el pasaporte comenzaron en 2003 y aseguró que será
una de las bases futuras de la lucha contra el dopaje.
El responsable de la AMA aseguró que también es necesario
reflexionar sobre otras pistas, como las sanciones al entorno del
ciclista controlado positivo o el endurecimiento de las
suspensiones, que podrán pasar a cuatro años en caso de los
reincidentes.
La cumbre antidopaje de París constató que los controles, que
serán aumentados el año próximo, no son suficientes para derrotar al
dopaje.
"Pese a que se hacen más test, hemos visto como hay casos que no
son detectados. El ejemplo de Marion Jones es una evidencia",
aseguró el presidente de la Agencia Francesa de Lucha contra del
Dopaje (AFLD), Pierre Bordry.
Señaló que los laboratorios necesitan más medios económicos para
elaborar test y para trabajar en nuevos sistemas de lucha contra el
dopaje.
En este sentido, el científico Gérard Dine aseguró que hay muchos
productos dopantes utilizados y que no pueden ser detectados con los
sistemas actuales.
La hormona del crecimiento, los nuevos tipos de EPO, como la
llamada "biosimilar" o la sintética, la insulina, "usada mucho en
recuperación", no son detectados con los test actuales, pero se
puede deducir su uso, indicó.
"Hace falta una colaboración más estrecha entre los laboratorios
que fabrican estos productos y los responsables de la lucha contra
el dopaje", aseguró Dine, quien indicó que con la introducción del
pasaporte biológico se dispondrá "de una herramienta más para
evidenciar su uso".
"No es la panacea, es un útil suplementario, pero hay que seguir
con los test antidopaje", dijo.
Los expertos reunidos en París también debatieron de las posibles
trabas jurídicas que puede acarrear la adopción de sanciones a
través del pasaporte.
"No hay ninguna duda sobre las sanciones cuando se encuentra una
sustancia dopante en la sangre o la orina de un ciclista. Pero
además, el nuevo Código Mundial Antidopaje abre la puerta a
sancionar también cuando se deduzca el uso de sustancias o métodos
dopantes a través del pasaporte", afirmó el jurista Ulrich Haas, que
participó en la cumbre.
Indicó que serán necesarias reformas legales para convertir los
test necesarios a la elaboración del pasaporte en obligatorios y
para abrir la puerta a suspensiones cautelares. EFE